Viviendo los Terribles 2

Hola Mamás,

Gabriela Ribadeneira mamá de Emilia y parte de Blog Mamás Modernas, nos cuenta un poco sobre los Terribles Dos. Una guía de qué podemos esperar en esta etapa que nos llena de dudas a las mamás.

Una tarde, saliendo de un almuerzo familiar con mi esposo y mi hija, me puse a llorar en el auto. Solo tuve gritos y pataletas de Emilia sin motivo durante toda la invitación.

En verdad quedé exhausta entre tratar de comprender qué le molestaba a mi pequeña e intentar no sentirme mal por esas miradas que no sabes si te "analizan" como madre o te comprenden.

De esa manera supe que mi pequeña de dos años había entrado en esa famosa etapa llamada “Los terribles 2”.

No es por casualidad que hay mucha información sobre el tema, es uno de los grandes desafíos de la maternidad. Es todo un reto aprender a lidiar con niños que, no solo no saben expresar bien qué quieren, sino que en la mayoría de casos lo que hagamos los hará llorar o ponerse mas bravos.

Hay ciertas cosas que es bueno saber, cuando entramos en esta etapa (digo “entramos” porque se vuelve un trabajo en equipo). Lo que más me ayudo fue saber, que:

1. NOS PONEN A PRUEBA. Hablando de retos… en esta edad nuestros hijos nos retan a nosotros los padres. Lo difícil aquí es lograr ese equilibrio entre comprensión y firmeza. Las reglas deben ser dichas y cumplidas; sin olvidar que ellos están descubriendo que pueden “tomar decisiones” y que son individuos, pero también se están dando cuenta que las normas las dictan mamá y papá.

No se trata de prohibirles todo o castigarles por cada cosa que hagan mal, pero sí de explicarles con paciencia y guiarles para que ellos comprendan qué está "bien o mal", gran responsabilidad la nuestra ¿no?

2. FRUSTRACIÓN AL MÁXIMO. Entran en una edad que quieren hacer las cosas solos y se frustran mucho (en serio, mucho) cuando no lo logran. Intentar vestirse solos, amarrar un juguete a otro, etc. Ellos ya no quieren ayuda para hacer ciertas cosas.

¿Saben cuando tratamos de imprimir algo de urgencia y la impresora nos falla o cuando necesitamos enviar un mensaje urgente desde el celular y se nos acaba la batería ese instante?... imagino que algo así deben sentir nuestros hijos cuando no logran hacer lo que querían.

Muchas veces nos va a causar gracia verlos llorar por "nada" (no por mala, es que son tiernos cuando se enojan) pero otras veces nos van a probar la paciencia con su llanto porque no pasa una sola vez al día. Respirar profundo y contar hasta 10 funciona.

3. ¿QUIÉN MANDA AQUÍ? Como ahora saben ponernos a prueba piensan que ellos pueden “mandar”.  Preparémonos para repetir las mismas reglas una y otra vez.

El “no quiero” o el salir corriendo para no obedecer también comienza en esta edad. Con cariño siempre es bueno tratar de explicarles las situaciones pero con el mismo cariño debemos saber que si desobedecen habrá consecuencias.

Hay padres que por pena no les niegan nada a sus hijos y ceden ante sus llantos o enojos. Es importante tener en cuenta que al no ponerles límites a los niños, ellos pueden aprender que la manera correcta de pedir las cosas es haciendo berrinche.

4. Prepárense para cultivar el don de LA PACIENCIA. Si no la tenemos se vienen días duros. Hay una frase muy especial que dice: "Ellos serán niños solo un momento, tú serás madre toda la vida". Si no tomamos con calma y hasta con algo de humor estos terribles 2 nos pueden volver un poquito malgeniosas. Además es importante saber que cada edad nos va a traer nuevos retos, ¡esto va de largo mamás! Jaja

5. ORDENO Y DESORDENA. En esta etapa también van a jugar y explorar mucho más, es normal y está bien que lo hagan. Pero como a esta edad todavía no comprenden bien sobre la importancia de “guardar cada cosa en su lugar”, se nos hace muy difícil mantener todo ordenado como quisiéramos.

Por ahí dicen "Disculpen si mi casa esta desordenada, mis niños están creando recuerdos", y así es, no nos estresemos tanto por mantener nítida la casa, son etapas y poco a poco, con nuestra guía, irán aprendiendo a ordenar y cuidar su propio hogar.

Ahora Emilia cumplió 3 años y seguimos en una edad bastante movida aunque ya no “tan terrible”, pero sé que aún nos falta camino por recorrer.

En un día nos abrazamos y discutimos millón veces, me mira con ojos bravísimos y me da besos después, me dice que “nunca más va a jugar conmigo” y que me ama enseguida, llora porque no quiere peinarse y al rato llora porque quiere hacerlo, grita cuando algo no le sale bien… y así, cada día me mato de la risa y respiro profundo pero siempre intento guiarla con todo mi corazón y cariño.

Para terminar, dos cosas muy importantes que aprendí de esta edad. La primera es que, reunirnos a reírnos e intercambiar consejos con otras mamás que ya pasaron o que están pasando por lo mismo, nos ayuda a desahogarnos.

Claro que nos hace bien darnos cuenta que nuestros hijos no son “malcriados”, sino que están pasando por una etapa donde necesitamos ser mamás firmes y cariñosas a la vez.

La segunda es que es bueno comprendernos y apoyarnos entre mamás, aunque seamos desconocidas. Por eso ahora cuando veo a una mamá con su pequeño en el suelo pataleando o llorando desesperadamente en medio de una tienda, y noto que ella me regresa a ver, porque claro que nos sentimos el centro de atención en esos momentos, le sonrío, es mi manera de decirle que la comprendo y que a mí también me pasa (o pasó).

Con cariño y ansiosa por ver qué me traen "los 3"...

Gaby Ribadeneira

Blog Mamás Modernas

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