Cómo crear un Hogar Positivo para nuestros Hijos

Hola Mamás,

Las mamás pasamos nuestros días corriendo entre las mil actividades que tenemos: hacer el desayuno, preparar a los niños para el colegio, salir corriendo al trabajo, ir al super, revisar las tareas, hacer la cena, poner los niños en la cama y cuando nos sobra algo de energía, hacer algo para nosotras. Ser mamás no es tarea fácil, pero es lo más hermoso de la vida.

Entre todas nuestras actividades y responsabilidades es común que nos estresemos y perdamos la paciencia. Todo lo que hacemos es “contra reloj” y cuando algo sale fuera de lo planeado es como que nuestro mundo cayera en efecto dominó.

Soy una mamá bien organizada y no hay nada peor para mi que algo salga fuera de la rutina. Mi hijo es un niño muy tranquilo y obediente, pero a veces pienso que el me pone “a prueba” a propósito solo para ver como reacciono.

¿Cuántas veces mamás, nuestra falta de paciencia o estrés contagia negativamente a nuestros hijos?

Mi más reciente “estrés” fue en un nuevo cambio de casa que ocurrió de manera inesperada. Mi estrés, mi falta de entusiasmo, mi preocupación por encontrar algo bueno y la idea de que no impactara la rutina de mis hijos provocó que ellos rechazasen el cambio. ¿A quién estarían copiando? A mí ¡claro!

Nuestros hijos también son impactados por lo que les pasa en la guardería/escuela, en su convivencia con los amiguitos, por la tele y tantas otras cosas. Educar no es fácil y muchas cosas no están en nuestras manos, pero sí podemos tener el control de lo que pasa en nuestra casa y de como lidiamos con los problemas y adversidades.

En mi búsqueda constante en “tratar” der ser una mejor mamá descubrí unos consejos de la psicóloga Edith Kingore para crear un “hogar positivo” y como algunos cambios ayudan a transformar nuestra casa en un hogar seguro que fortalece el autoconocimiento y autoestima de nuestros hijos.

Inicia conversaciones positivas.

Recuerda las cosas buenas que te hayan pasado durante el día y compártelas con el resto de la familia. La hora de la cena, por ejemplo, es un buen momento para que conversen y tengan temas de sobremesa que fomenten y profundicen una relación de confianza.

Toma las cosas con sentido del humor.

La mayoría de los momentos que tenemos cada día no son un problema de vida o muerte. Por ejemplo, si te equivocaste al preparar la comida y en lugar de agregarle sal le pusiste azúcar, es mejor que no te enojes y te rías por tu equivocación (en el futuro la recordarás como una anécdota bastante cómica). Si tu hija se te aparece con los zapatos al revés o cuando el perrito hace travesuras, ten paciencia mamá; esos hechos quedarán en la memoria como momentos preciosos, e incluso graciosos.

Enséñales cuanto los quieres.

Un abrazo y un “te quiero mucho” son poderosos y pueden cambiar un mal día, además fortalece la confianza de un niño. Muchas veces nos olvidamos de decir en momentos importantes, nos sale automáticamente cuando nos despedimos pero no cuando ellos más nos necesitan, después de una discusión por ejemplo.

Sé agradecido.

Si tienes un corazón agradecido va a influir en tu actitud y en la manera de ver la vida y a la de los demás. Si aprecias lo que tienes en la vida y disfrutas de ella, eso te va a ayudar a tener una actitud positiva. Cuando les agradeces a los demás integrantes de la familia por las cosas que han hecho o por cómo se han comportado, los harás sentir de lo más bien interiormente y los vas a motivar a seguir actuando de esa manera; ellos, sin duda, serán más felices.

Elogia de la manera correcta.

Tu familia tiene talentos y aptitudes únicas. Elogia sus cualidades, apóyalos cuando les gusta hacer algo y se sienten entusiasmados, foméntales sus creatividades. La autoestima de ellos va a aumentar y los va a ayudar para toda la vida; se sentirán bien consigo mismos. Además tu propia familia también verá las cosas buenas que hay en ti y al hacértelas notar sentirás que tu día y las cosas que has hecho han valido la pena.

Sonríe.

Recibe a los que van llegando a la casa con saludos de bienvenida y con una sonrisa. Tu hogar es el lugar de descanso y de refugio. A tu esposo, y también si eres mamá y tienes hijos en edad escolar, es importante que les des un buen recibimiento y les brindes una linda sonrisa. Ellos van a dejar su estrés afuera y podrán relajarse y estarán contentos de llegar a la casa todos los días. La sonrisa es algo contagioso, trata de sonreír más a menudo y verás cómo el resto de la familia seguirá tu ejemplo.

Pequeñas actitudes pueden tener un impacto muy positivo en la vida de nuestros hijos y de nuestro hogar. Nosotras somos su mayor influencia y ejemplo.

Con cariño,
Fernanda Marcondes
Blog Mamás Modernas

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