Operación: ¡Adiós Pañal!

Una de las acciones más importantes –aunque también complicadas– en el desarrollo de tu pequeño es que logre controlar sus esfínteres y pueda abandonar, de una vez por todas, el pañal. Este cambio sólo puede ocurrir cuando ya está maduro biológica, psicológica y afectivamente.

Decir adiós al pañal no es una acción que se aprende como comer, dejar el biberón, leer o escribir; se trata más bien de una conquista diaria que ocurre de manera natural (como caminar o hablar). Por lo general los niños consiguen controlar sus esfínteres entre los 2 y 3 años de edad. A algunos pequeños les toma dos semanas, mientras otros, dos meses dejar el pañal y es completamente normal. Cada niño es diferente. No hay que compararlos, cada uno tendrá su proceso, su momento y se llevará el tiempo que necesite.

La mayoría de las veces los pequeños están listos cerca del segundo año, y a los 4 años se espera que ya hayan logrado un control completo. Aunque es totalmente aceptable que se presenten algunos “accidentes” de incontinencia incluso a los 5 años. También debes tomar en cuenta que el control se puede perder ocasionalmente debido a situaciones que el pequeño no puede controlar, como cambios importantes en su entorno (una mudanza, accidentes, viajes, llegada de un hermanito), pero es importante poner atención, pues si la situación no mejora, deberás consultar a un profesional.

La licenciada en psicología con subsistema en psicología clínica, Andrea Hegewisch Aznar, nos explica que los accidentes son NORMALES, y ustedes como papás deben saber que todo aprendizaje es un proceso de ensayo-error. En lugar de regañar o ridiculizar es mejor hacer de esta situación algo normal y dar palabras de aliento, como "no pasa nada, no te preocupes, verás que la próxima vez seguramente lo logras". Lo mejor es tratarlo como un “amigo” que requiere tu apoyo. No lo defraudes en un momento tan embarazoso.

Tampoco debes recompensarlo cuando pide ir al baño, pues debes tener presente que es un momento de intimidad que debe ser tomado con naturalidad. Es importante remarcar que el niño generalmente da la pauta cuando está listo para INICIAR el proceso, cuando observes cualquier de las siguientes situaciones:

  • Identifica y comprende que ha mojado el pañal (la mamá o la educadora debe ayudarlo a nombrar y verbalizar este momento).
  • Da señales de que está haciendo en el pañal en ese momento.
  • Puede adelantar y entender que su cuerpo le indica que quiere ir al baño.
  • Avisa que su pañal está sucio o pide cambio, pues se siente incómodo.
  • Cada vez permanece seco por más tiempo, por ejemplo, duerme la siesta completa sin mojar el pañal.

Si eres de las que se pregunta si son buenos los calzones entrenadores, debes saber que la especialista los recomienda, pues suavizan el trauma de la transición entre pañal y calzón de tela. Pero es importante recordar que sólo deben usarse como calzoncitos, no como pañales. Esto significa que si tu niño lo ensucia es necesario cambiarlo inmediatamente, como si fuera un calzón de tela.

Recuerda: cuando tu pequeño aún no está listo y le quitas abruptamente el pañal, le estás exigiendo algo que está fuera de sus capacidades, por lo que puede convertirse en un proceso generador de mucho estrés y angustia, lo cual puede amenazar su autoestima, eso sin contar con que aumenta la probabilidad de que presente enuresis (persistencia de micciones incontroladas más allá de la edad en la que se alcanza el control). Lo más importante en este arduo proceso es tu apoyo como mamá.

Referencia: Shelov, Steven P.; El cuidado de su hijo pequeño, Academia Americana de Pediatría, 2001.
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