La Importancia de la Rutina

Establecer rutinas para tus hijos puede ser difícil, más para ti que para ellos. Pero es necesario tener una en casa, pues les brindas a tus chicos no sólo constancia y seguridad, sino también identidad y estabilidad emocional. Y es que muchos de los pequeños que han crecido sin una rutina diaria pueden llegar a convertirse en verdaderos monstruos, sobre todo a partir de los 3 o de 4 años, pues son difíciles de manejar, tanto para sus padres como para los maestros y la gente que los rodea.

El momento ideal para comenzar una rutina diaria es durante los primeros dos años. Pero si no lo hiciste cuando tu hijo era un bebé, no importa, es momento de invertir un poco de tiempo en establecer una rutina diaria para facilitar la vida familiar. Quizá en un principio tu hijo no cumplirá con todas tus demandas, ni respetará los horarios ni el orden de las actividades, pero antes de desesperarte, debes recordar que hay hábitos que pueden tomar meses y hasta años para establecerse, la clave está en la constancia y en la repetición.

Para hacer más fácil el desarrollo de la rutina, es necesario, que le enseñes a tu pequeño lo que debe hacer, paso por paso, compartiendo y participando en ella, así, con el tiempo, podrás dejar que la realice él solo y sumarle más responsabilidades.

Para lograrlo, debes empezar por lo siguiente:

  • Cambia las horas de comida. Al principio será complicado, pues no tendrá hambre o comerá muy poco. No te preocupes, en poco tiempo sabrá que hay horarios para alimentarse y se adaptará a ellos.
  • Establece un horario para ordenar su cuarto. Esto le indica que el juego y la diversión también tienen su límite.
  • Procura que sus siestas sean a la misma hora. De preferencia después de comer, antes de las 4 de la tarde, así podrás llevarlo a dormir a las 8 o 9 de la noche.
  • Báñalo a la misma hora. Lo más recomendable es hacerlo por la noche, pues esto le indica que se acerca el momento de ir a la cama a descansar.
  • Determina una hora para dormir. Hazlo después del baño y de la cena. Como el agua lo relaja y su estómago está lleno, le será fácil conciliar el sueño.
  • No es recomendable gritarle o castigarlo para crear la rutina, además de que a veces será necesario ser flexible, sobre todo en vacaciones y fines de semana.
Referencia: Stoppard, Miriam; El cuidado del bebé y del niño, Javier Vergara Editor, 2000.
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