No más Palabrotas

Para un niño que apenas comienza a hablar, las palabras que expresan mayor alegría, frustración y enojo, son las que más rápido aprende, ya que nota que con ellas capta mucho más la atención. Por ejemplo, cuando lo felicitas por algo y le dices "bravo", cuando obtiene cosas con sólo decir "quiero"… si se trata de groserías, pronto descubrirá que tienen un efecto importante en las personas.

El primer paso para evitar que las aprenda es no decirlas, ni tú ni nadie cercano a él. Poner el ejemplo es lo mejor que puedes hacer porque aunque las escuche en otro lado, el hábito no se arraigará si no las escucha en su casa. Si acaso las dice, no lo celebres. A muchos padres les parece muy gracioso pero no hay peor error, pues sólo animarás a tu hijo a repetir groserías. Todo lo que él busca de ti es aprobación, no se la des cuando diga malas palabras.

No te rías pero tampoco te sorprendas o te enojes, ésta también es una reacción que lo alienta a usarlas, porque ya sea de manera positiva o negativa, obtuvo tu atención. Simplemente responde de manera natural y explícale que esa palabra no se usa. Enséñale otras con las que puede expresar su disgusto, como "no me gusta" o "no quiero" y responde a sus peticiones cuando use esas frases, de este modo se dará cuenta de que la grosería no tuvo impacto; sin embargo las palabras que tú le enseñaste sí, y comenzará a decirlas. Si insiste en decir palabrotas no le prestes atención y pídele a quien esté con él que haga lo mismo. Por ningún motivo cumplas sus caprichos cuando las use, si lo haces, será difícil separarlo de sus recién descubiertas "palabras mágicas".

Todos los niños tienen una etapa de experimentación en la que miden la reacción de sus padres y sondean cuánto pueden influir en su comportamiento. Si no reaccionas adecuadamente, las groserías tienden a darle una sensación de poder, así que es importante mantener el control y no permitirle decir malas palabras que van de la mano con berrinches. Enséñale que puede ser el centro de atención de otras maneras. Por lo general, esta etapa de reconocimiento sucede desde que los niños comienzan a hablar hasta los 3 años, este tiempo es clave para evitar que las groserías entren en su cabecita, entre más pronto actúes, más pronto te despides de ellas.

Referencia: Referencias: Arredondo Juan Pablo, Límites y Berrinches. Ed. Vergara.
De Acevedo Annie. La buena crianza. Ed. Norma.
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